Por el Dr. Fernando Doti
Hace un par de semanas se dio a conocer la propuesta que impulsa un grupo de ciudadanos, tendiente a obtener las firmas necesarias para plebiscitar una reforma constitucional en el próximo acto eleccionario del año 2029.
Esta propuesta tiene la particularidad que es la primera en la historia que proviene de la ciudadanía de a pie, que no forma parte de las estructuras de partidos políticos, ni organizaciones sindicales, verdaderos centros del poder del Uruguay desde hace décadas. Es la iniciativa de un grupo de ciudadanos absolutamente hartos de los fracasos de la política. Hartos de que se gobierne para sus amigos. Hartos del gasto público irresponsable y obsceno que nos ha dejado por ejemplo, como consecuencia inevitable, una pobreza infantil que supera el 30 % (sí, uno de cada tres niños en el Uruguay, en la otrora “California del Sur” como nos llamaba Juan Bautista Alberdi, es pobre). Hartos de la corrupción. Y la lista no es taxativa. En definitiva, estamos hartos de estar hartos.
Esta iniciativa, que encuentra su fuente en el art. 331 de la Constitución, tiene como faro poner límites al poder. Decía Lord ACTON, que“La limitación es esencial a la autoridad, pues un gobierno sólo es legítimo, si está efectivamente limitado.” Pero la realidad, que es la única verdad, es que estamos muy lejos de ese ideal.
Una República sana se basa en la desconfianza al poder. Ese fue el ideal que inspiró a los padres fundadores de los Estados Unidos, cuando se rebelaron ante el poder del rey Jorge III. Esos principios, fueron la inspiración de todas las constituciones de las repúblicas posteriores, incluida la nuestra. Los límites al poder son la clave para una sociedad abierta y libre. Karl Popper se preguntaba, “¿Por qué la gente discute tanto por quien debe gobernar? Eso es un absurdo, lo importante es, qué instituciones nos protegen de eventuales malos gobiernos”. Cuando los marcos institucionales que establecen límites al poder flaquean, florece esto que tenemos ahora. Políticos que viven como reyes, y niños pobres.
El poder político es inherentemente peligroso por eso los gobiernos deben ser chicos y limitados. Sostenía JEFFERSON que, “Cuando la gente le teme al gobierno, hay tiranía, cuando el gobierno le teme a la gente, hay libertad.”
El gobierno debe estar limitado, no en defensa de los políticos, sino de los ciudadanos. Pero lo cierto es que hoy día, son los primeros quienes se encuentran blindados, y nos han convertido en esclavos. Trabajamos la mitad del año para pagar impuestos, para financiar la fiesta del gasto público, la fiesta de los “degenerados fiscales”. Por eso quienes impulsamos esta reforma hemos dicho basta. Nos cansaron. Los ciudadanos estamos presos dentro un peligroso triángulo vicioso, conformado por la corporación política, la corporación sindical y la corporación empresarial (los malos empresarios, los amigotes del poder, los que piden que se limiten las compras en Temu).
Esto en realidad, lo que refleja es una corporación que se ha blindado, que ha formado un escudo, no para proteger a la población, sino a ellos mismos. Esa es la triste realidad. Dicho de otra manera, nadie cambia porque no les conviene, ¿a quienes? a aquellos que se han blindado. Y en ese statu quo perverso estamos. El sistema político, el empresariado prebendario y el sindicalismo, conviven cada uno minimizando sus pérdidas, manejándose con la lógica del poder y los privilegios. En el caso de los políticos el mantenimiento del statu quo les permite aun en caso de derrota electoral, conservar cupos de poder que, a su vez, le permitan sobrellevar esos cinco años a la espera de una nueva elección con mejor resultado.No sirve cambiar, se prefiere minimizar la pérdida, jugar a la segura teniendo como corolario un resultado global para la población peor. Por eso decimos que estamos estancados en el problema, en un trágico equilibrio de Nash, entendiendo por éste una situación en donde los jugadores no tienen ningún incentivo a cambiar su estrategia tomando en cuenta las decisiones de sus oponentes. Vale decir, ninguno da el paso de bajar el gasto, achicar el costo del estado porque el otro no lo va a hacer y entonces de esa manera tiene todo para perder y condenarse políticamente, de modo que se va por mantener la estrategia, mismo discurso, mismo marco institucional y así estamos desde hace más de cuarenta años.
La iniciativa está marcha. Los invitamos a sumarse y visitar la página web reforma2029.org, en donde encontrarán toda la información necesaria sobre los puntos propuestos. Los mismos no son un número cerrado, sino que están abiertos a la participación y sugerencias ciudadanas. El proyecto está en formación. Todavía no se están recolectando firmas. Queremos escucharlos. Necesitamos oírlos.
Llegó la hora de nuestra “Rebelión de Atlas”: “Cuando adviertas que para producir necesitas obtener autorización de quienes no producen nada; cuando compruebes que el dinero fluye hacia quienes no trafican con bienes sino con favores; cuando percibas que muchos se hacen ricos por sobornos y por influencias más que por su trabajo, y que las leyes no te protegen contra ellos sino, por el contrario, son ellos los que están protegidos contra ti; cuando descubras que la corrupción es recompensada y la honradez se convierte en un auto sacrificio, entonces podrás afirmar, sin temor a equivocarte, que tu sociedad está condenada”. Los esperamos.

















