En el marco del Día Internacional de Lucha contra el Maltrato hacia Niños y Adolescentes, el Sistema Integral de Protección a la Infancia y Adolescencia contra la Violencia (SIPIAV) presentó un informe que revela datos alarmantes sobre la situación a nivel nacional. Aunque en Río Negro el panorama se mantiene estable, autoridades locales advierten sobre un leve incremento y la necesidad urgente de reforzar las estrategias de prevención.
Pablo Ferreyra, Director Departamental de INAU en Río Negro, destacó que la mayoría de los casos de violencia —un 90%— ocurre dentro del ámbito familiar, sin intervención de desconocidos. El informe también subraya un fenómeno que se ha consolidado en los últimos años: el crecimiento de los casos de maltrato en adolescentes de entre 13 y 17 años, quienes representan el 38% de las denuncias. Este grupo enfrenta mayoritariamente abuso emocional, sexual y físico, lo que genera especial preocupación entre los organismos de protección.
Durante el año 2024, el SIPIAV registró 8.934 intervenciones a nivel nacional. En Río Negro, el trabajo local, articulado entre distintos dispositivos y el comité de recepción de casos graves, refleja las mismas tendencias: el maltrato emocional encabeza las estadísticas con un 38%, seguido de la negligencia (23%), la violencia sexual (22%) y el maltrato físico (17%).
Sergio Sardeña, responsable del área de Vida Libre de Violencia de INAU Río Negro, confirmó que ocho de cada diez casos de violencia sexual involucran a niñas adolescentes, y más de la mitad de las denuncias corresponden a jóvenes de entre 13 y 17 años. Además, en cuanto al perfil de los agresores, el 38% corresponde a padres y el 23% a madres, reafirmando que en el 90% de los casos los responsables pertenecen al entorno familiar o cercano.
Frente a este escenario, Ferreyra remarcó la importancia de fortalecer el trabajo con adolescentes, especialmente con varones, a través de acciones intersectoriales que involucren centros educativos, clubes deportivos y organizaciones sociales. “Debemos abrir un debate familiar y comunitario sobre las prácticas de crianza y las concepciones de género que todavía naturalizan formas de violencia”, afirmó el director.
Las cifras del SIPIAV dejan en evidencia un fenómeno que sigue en aumento, y refuerzan la necesidad de profundizar políticas públicas y estrategias comunitarias que garanticen entornos seguros para niños y adolescentes en todo el país.


















