POR JAVIER DE LEÓN
Quiero hablar de Peñarol, sin olvidarme del triunfo de Nacional ante Táchira en Venezuela, que lo clasificó anticipadamente a octavos de final, y de yapa, le permite ilusionarse a partir de elementos ciertos y tangibles de una posible clasificación al Mundial de Clubes. Pero hoy, quiero hablar de Peñarol.
Ante Mineiro el martes en el Campeón del Siglo jugó un partidazo. ¡¡Así se juega en la Copa Libertadores!!
Consciente del rival, un brasileño con aspiraciones de ser campeón, y que, además, le pintó la cara en el primer tiempo en el Minerao, salió dispuesto a no dar ventajas. Se plantó en terreno propio, no cometió la audacia que sonaba a suicidio de presionar alto en el área enemiga, pero no regaló un solo espacio. Marcó con cuatro en el fondo, pero cuándo fue necesario, plantó dos más, Sequeira y Darias, contra las bandas, y armó una línea de seis.
¿Fue defensivo? No
A las pruebas me remito. Atlético Mineiro no tuvo una sola chance de gol en los 90 minutos. Más aún, no pateó al arco. Aguerre tuvo una noche tan tranquila, que para sacarse el frío se dedicó a mostrar las cinco Copas en su camiseta, para enojar a Hulk.
Peñarol, como contrapartida, tuvo dos goles y al menos otras cuatro llegadas claras para convertir. En chances, fue goleada aurinegra.
La pegada de Leo Fernández – el mejor con pelota quieta desde Bengoechea a estos tiempos- fue decisiva. Dos tiros libres suyos abrieron el grifo para los goles de Lucas Hernández y Maxi Silvera.
Mineiro tuvo un 72 por ciento de posesión de la pelota. Fue el dueño del balón, jamás del trámite del partido. Son cosas bien distintas.
La claridad del fraybentino Gastón Ramírez en el medio, el riesgo que siempre genera Sequeira, el trabajo compacto de todos, más los bombazos de Leo, solidificaron la victoria.
El gran triunfador de la noche fue Diego Aguirre. Pensó, planificó y ejecutó el partido que debía jugarse. Le salió perfecto. Minimizó al rival, no le permitió llegar nunca con claridad, y luego, fue por la victoria. ¿A lo Tabárez? ¿Limitar al rival para luego ganarle? Digamos que sí, pero para decirlo mejor, fue a lo Aguirre. El DT, con su impronta consiguió la victoria más importante desde que está en Peñarol.
Jugó como se juega en la Libertadores. Dientes apretados, concentración máxima, aprovechamiento extremo de la pelota quieta, tribuna caliente en el aliento al equipo, DT despierto para los cambios. Marcó la cancha, y festejó a los 90. ¡¡Bien Peñarol!!







