Es una de las máximas vulneraciones de derechos humanos que puede sufrir un niño, hay situaciones en todo el país, y se trata de uno de los temas más difíciles de identificar, lo que hace que se actúe generalmente cuando ya se consumó.
“Estamos en una situación compleja porque hay muchas situaciones a lo largo de todo el país”, dijo a El Rionegrense Eloisa Martínez, Trabajadora Social de la ONG El Paso. “Una de las cosas que suceden, y que los adultos tenemos que estar muy atentos a las vulneraciones de los chiquilines para saber dónde encontrar las vulnerabilidades y poder acceder para las situaciones de explotación”, indicó. En ese sentido, comentó que “una de las vulneraciones tiene que ver con las situaciones económicas, pero también con las historias de maltrato, de abuso, de violencias que viven a lo largo de su historia”.
Martínez explicó que “dentro de la violencia sexual está la explotación sexual, que si bien dentro de la cantidad de situaciones que se detectan es un número menor que se puede decir que es pequeño, porque si vemos en la cantidad de números las situaciones son menores a otras violencias, sabemos que no son las que están registradas todas las que suceden”. Además, comentó que “estamos llegando tarde a las situaciones cuando ya están consumadas, cuando la violencia y la situación de explotación hacia los chiquilines ya está sucediendo”.
Desde la ONG afirmaron que la forma de prevenir es la difusión. “La difusión de que esto existe, las modalidades de explotación, que sabemos que existe un intercambio o una oferta de intercambio por parte de adultos. También hay modalidades que tienen que ver con parejas acordadas, con la producción de material abusivo, donde ahí los niños pequeños están también muy expuestos y es algo que se viene como identificando con mayor fortaleza”, afirmó. “A nivel país estamos en una situación donde tenemos chiquilines y chiquilinas que viven la explotación sexual diariamente, donde estamos, llegando en una situación donde ya se consumó la situación de alguna manera. Generalmente cuando se identifica es porque la violencia ya está sucediendo y la explotación sexual está sucediendo”, agregó.
Sobre cómo se distribuyen los casos a lo largo del país, Martínez dijo que “nosotros a la interna del equipo tenemos identificados algunos departamentos donde por ahí la detección está más ágil, no quiere decir que haya más situaciones, sino que estamos llegando a detectar de manera más ágil o más atenta, digamos. Sabemos también que las zonas de frontera tienen sus complejidades por la facilidad también del traslado de los chiquilines y las chiquilinas a otro país, con una fluidez, que es un poco abrumadora y que nos preocupa mucho”.
“En lo que tiene que ver la frontera en este pasaje, con tanta facilidad y sin control, sin duda que es un factor de vulnerabilidad mayor. Y ahí empiezan a aparecer otros delitos como la trata. La trata por supuesto forma parte dentro de las configuraciones de explotación. A veces cuando pensamos en trata, pensamos en trata internacional, no pensamos, que hay circuitos de trata interna que funcionan dentro del país, que cada territorio tiene sus características, y que sabemos que existen”, explicó.
Sobre las familias o los padres de estos menores que se ven vulnerados, dijo que “hay algunas situaciones donde las familias son parte, contribuyentes a la explotación, facilitadores, otros son proxenetas. Y después tenemos familias que pueden no tener conocimiento por no tener una mirada atenta”. Además, explicó que muchas veces hay también una complicidad de la sociedad que, frente a casos, tomar una mirada pasiva.
A su vez, sobre el explotador, el que consume la explotación dijo que “es importante poder mirar esto con perspectiva de género, donde la mayoría, más del 90% son varones explotadores. No tiene que ver con un sesgo, económico o sociocultural”. “Hay una mirada del otro, como un objeto, no lo ven como un sujeto sino como un bien a consumir”, enfatizó. También explicó que en estos casos no existe “el dar el consentimiento” porque esos menores no saben las consecuencias que la explotación va a tener para su vida.
Situación en Río Negro
Sobre la situación en Río Negro, Sergio Sardeña explicó que se está trabajando en prevención. “Con apoyo de la ONG El Paso se trabaja mucho en la identificación, primero se trabaja con muchas instituciones para poder detectar. Se hacen capacitaciones, para poner primero en la detección, que es fundamental”, explicó.
Sardeña, indicó que se ha identificado en algunas zonas, “la naturalización de la violencia. Donde las parejas acordadas, que es una de las modalidades de la explotación sexual, es muy corriente. Por ejemplo, el patrón de una chacra, de novio con la hija de un empleado”.
Además, comentó que desde ahora por un acuerdo entre INAU y el Ministerio de Turismo, se realizaran campañas de prevención en las diferentes actividades turísticas del país.
“estamos llegando tarde a las situaciones cuando ya están consumadas, cuando la violencia y la situación de explotación hacia los chiquilines ya está sucediendo”
Eloisa Martínez, Trabajadora Social de la ONG El Paso.


















