La histórica puesta en marcha del proyecto Kahiros, la primera planta de hidrógeno verde en Uruguay, marca un paso clave en la segunda transición energética del país. Este ambicioso plan, que se instalará en un predio de 24 hectáreas en el km 298 de la Ruta N° 2, cerca de Fray Bentos, contó con la presencia de la intendente de Río Negro, Griselda Crevoisier, y de destacadas autoridades como la ministra de Industria, Energía y Minería, Elisa Facio, y representantes del Grupo Santander y del Laboratorio Tecnológico del Uruguay (LATU).
Con un objetivo claro de descarbonizar sectores complejos como el transporte pesado y la producción de celulosa, Kahiros se enmarca en una estrategia de desarrollo sostenible con vistas al mercado local y a la exportación, según destacaron en la presentación. La economía del hidrógeno verde busca impulsar el valor agregado local, fomentar la sostenibilidad ambiental, fortalecer el rol del Estado y posicionar a Uruguay a nivel internacional en términos de innovación y competitividad.
Detalles del Proyecto y Proyecciones de Desarrollo
La planta, con una inversión total de 38,6 millones de dólares, será operativa en 2026 y contará con una planta modular de hidrógeno a pequeña escala y un parque solar fotovoltaico de 4,8 MW de potencia, que alimentará un electrolizador PEM de 2 MW. Se estima que la producción anual de hidrógeno verde alcanzará los 76.700 kilogramos, y el combustible generado abastecerá a seis camiones destinados al transporte de madera para Montes del Plata. Con un tiempo de carga de 12 minutos, estos camiones tendrán una autonomía de hasta 700 kilómetros.
El proyecto también prevé la instalación de una estación de hidrógeno de alta presión (HRS) y utilizará una fuente de agua que consume alrededor de 4,2 metros cúbicos diarios, equivalentes a solo media hora del caudal autorizado para el área.
Proyecciones de Crecimiento y Exportación
Uruguay anticipa una significativa expansión en la economía del hidrógeno verde, con la expectativa de generar exportaciones por 1.300 millones de dólares en hidrógeno y sus derivados para 2040. Esta transición energética representa un esfuerzo colectivo que no solo aportará a la reducción de emisiones, sino que también abrirá oportunidades de empleo de calidad y fortalecerá la economía local con una visión de desarrollo sostenible.
















