Por Dr. Gonzalo A. Dotti Espinosa / Abogado – Mat 14.953
El objetivo de este proyecto de ley es proteger a los niños, niñas y adolescentes (NNA) contra toda forma de explotación relativa al entorno digital.
Muchos NNA son conscientes de los riesgos que existen en internet, sin embargo la mitad declara que no siente una sensación de absoluta seguridad cuando se conecta a internet y solo la mitad de los NNA que sufrieron episodios negativos en internet solicitaron ayuda.
Para tener una idea a lo que están expuestos, debemos recordar que 9 de cada 10 hogares acceden a internet y el 81% tenían banda ancha, en 2019. El 100% de las y los adolescentes entre 14 y 19 años accedieron a internet en los últimos tres meses, siendo el dispositivo más usado para acceder a internet por las niñas y los niños es el celular lo que favorece un uso con mayor privacidad, tanto dentro como fuera del hogar. Este tipo de práctica supone un alejamiento de la mediación de los pares y referentes y el contenido que se consume.
El proyecto plantea situaciones como el ciberacoso sexual, el “grooming” (contactar a una persona menor de edad o ejerza influencia sobre el mismo, con el propósito de cometer cualquier delito contra su integridad sexual, actos con connotaciones sexuales, obtener material pornográfico) o el “phishing” (técnicas que tienen el fin de engañar a una víctima haciéndose pasar por una persona para manipular a NNA), que pueden permitirle a un adulto obtener datos personales, material erótico con el fin de extorsionarlos, manipularlos y explotarlos.
Frente a estas situaciones, el proyecto plantea particularidades que tienen por objeto establecer reglas para prevenir el uso de las plataformas virtuales como medio para atentar contra los derechos de los NNA. La educación digital es una de ellas: se establece que las entidades públicas fomenten la formación de la conciencia sobre los entornos digitales tendientes a la adopción de comportamientos conscientes con el uso de plataformas web y redes sociales.
Se propone por parte del Estado, tomar las acciones preventivas para detectar y desmantelar las organizaciones utilizadas para la producción y distribución del material e identificar a los responsables. También se trabajará activamente para identificar a las víctimas y fortalecer las prácticas de cooperación internacional en la materia.
En un mundo donde el entorno virtual es omnipresente y se expande a muchos aspectos de la vida, donde la educación, la recreación y las relaciones sociales pasan en ese entorno, tenemos que bregar porque los derechos de las niñas, niños y adolescentes se respeten, se protejan y se cumplan allí también.


















