Por Javier de León.
El martes cerró con sonrisas para los equipos uruguayos en las Copas Internacionales.
Temprano, de tardecita, Peñarol ganó en Venezuela, Racing despachó a Argentinos Juniors y en el final de la noche, Nacional resurgió del espanto del primer tiempo, para descontar dos goles y empatarle de atrás a River argentino. La única mueca de desaliento fue la derrota de Danubio en Paraguay.
Peñarol volvió al triunfo en el exterior, después de ocho derrotas consecutivas. La última alegría había sido en 2019 ante Flamengo. Después, cada vez que jugó fuera de Montevideo, no logró sumar un sólo punto. El calor y la humedad de Caracas lo tuvo tieso al aurinegro, que se adelantó con gran cabezazo de Guzmán Rodríguez, a salida de un córner lanzado por Leo Fernández. Con el 1-0 a favor, Peñarol se frenó, el local tuvo más posesión en el complemento, pero careció de nivel técnico para apurar hacia el empate. También, lo del principio, el efecto de calor y temperatura.
No sólo fue el resultado propio lo que alegró. En Rosario, Central empataba con Mineiro hasta el minuto final, pero los brasileños se quedaron con el triunfo. Así, Peñarol quedó en segundo lugar del grupo, y define con dos partidos en casa, aunque de riesgo: primero Mineiro y en la última semana de mayo, Rosario Central. Está bien posicionado para clasificar a octavos.
Racing fue la maravilla que volvió a ganar, y quedó primero, en cuatro fechas, de un grupo de Copa Sudamericana, que parecía imposible. Corinthians, Argentinos Juniors y Nacional de Asunción los rivales.
Se permite soñar, aunque probablemente deba definir el primer lugar con Corinthians en San Pablo en la última fecha. Pero nadie le quitará haberle ganado a Argentinos en Buenos Aires y ahora en el Centenario. Por último, aunque no menos importante, Nacional. Perdía con River Plate 2-0 en el Parque Central, era arrasado a velocidad por los argentinos, que cuándo lanzaban contragolpes, cuál misiles, depositaban cinco delanteros en el área de Mejía, mientras los defensas tricolores corrían de atrás mirándole el número. Pero todo cambió a partir del minuto 45. La montonera luego de la falta de Lozano, zanjada sin expulsiones por parte del juez brasileño Daronco, fue el impulso que precisaba Nacional. Con más coraje que fútbol, en minuto y medio dos goles de Carneiro le dieron el empate. Ah., era expulsión para Lozano por excesiva temeridad en la entrada, aunque haya tocado la pelota antes de la pierna del adversario. River quedó con diez en el grupo, Nacional con siete, Libertad de Paraguay con cuatro y Táchira con uno. A los tricolores le queda con los venezolanos la semana próxima de visita, y en la última fecha, también de visita, en Asunción ante Libertad. Puede clasificar a octavos una fecha antes, si su resultado ante Táchira es mejor que el de Libertad, que juega con River en Buenos Aires. Y de paso, sigue soñando con el Mundial de Clubes.


















