Economía / Frontera
Desde el 1° de julio bajaron los combustibles en todo el país —la nafta Súper 95 de $93,36 a $88,67 por litro (-5%), el gasoil de $61,76 a $58,68 (-5%) y el supergás 7,6%— y, en simultáneo, el descuento del IMESI para quien carga con tarjeta en la frontera con Argentina subió del 20% al 22%. La medida alcanza por igual a Paysandú-Colón y Salto-Concordia. Dos noticias que apuntan en la misma dirección para el litoral. Pero antes de decir que ahora conviene quedarse de este lado del río, vale la pena mirar dos indicadores que cuentan historias distintas: el tipo de cambio y los precios reales.
El dólar blue en Argentina cerró el 1° de julio en torno a $1.515, y el dólar en Uruguay a $40,12. Con esos valores, el ICF —el índice propio de esta columna que mide la ventaja cambiaria del peso uruguayo frente al argentino, con base 100 en febrero de 2024— se ubica en 178,5 puntos. Leído rápido, ese número dice que hoy un peso uruguayo «compra» 78,5% más pesos argentinos que hace dos años y medio. Es un dato real, pero es solo la mitad de la historia.
La otra mitad la da el Índice de Precios Fronterizos (IPF) que elabora el Observatorio Económico de la UCU Campus Salto, que en lugar de comparar tipos de cambio compara lo que cuesta la misma canasta de productos del lado uruguayo y del lado argentino (el relevamiento toma como referencia Salto y Concordia, pero la dinámica de precios e inflación es la misma que enfrenta el comercio de Paysandú frente a Colón). Y ahí el panorama cambia: la brecha medida en mayo fue de apenas 15%, uno de los valores más bajos de toda la serie histórica del indicador. En alimentos y bebidas —la mitad de los productos de la canasta— la diferencia bajó a 9,1%, un piso histórico para ese rubro. La inflación argentina viene comiéndose gran parte de la ventaja que muestra el tipo de cambio. El ICF mide la ventaja cambiaria; el IPF mide lo que realmente se paga en el comercio. Nunca hay que confundir uno con el otro.
El combustible es un buen caso para verlo en números, y para Paysandú tiene una particularidad que no existe en Salto: el peaje del Puente General Artigas. Con la nafta a $2.250 en una estación Shell de Colón/Concordia, el litro sale $61,1 pesos uruguayos al tipo de cambio Prex del 1° de julio —la referencia real de conversión para quien paga cruzando la frontera. En Paysandú, pagando con tarjeta (con el nuevo 22% de descuento), el litro queda en $69,2: una diferencia bruta de apenas 13%. Pero cruzar a Colón (38 km ida y vuelta) y volver implica gastar unos 3,8 litros en el viaje, y a eso hay que sumarle el peaje: $300 entre lunes y sábado para residentes, $150 los domingos. Con esos costos, cruzar exclusivamente a cargar nafta con tarjeta deja un resultado negativo entre semana, y prácticamente en punto de equilibrio incluso el domingo —que en meses anteriores era la excepción claramente favorable. En Salto, sin el costo del peaje, pero con un viaje más largo a Concordia (76 km), la cuenta con tarjeta también cierra en contra. En cambio, para quien paga en efectivo —sin el beneficio del IMESI, a $88,67 el litro— la diferencia salta a 45%, y ahí sí el cruce deja un ahorro neto considerable en cualquiera de las dos rutas, incluso descontando viaje y peaje. La forma de pago cambia la conclusión: el IMESI ya está haciendo buena parte del trabajo de retener el consumo de combustible en la frontera, al menos para quien tiene tarjeta.
Dicho todo esto, hay que poner el marco correcto: julio es una mejora, no una vuelta a la normalidad. La nafta nacional todavía está 15% por encima del piso de marzo, y el gasoil un 24% por encima. El respiro es real, pero parcial.
Y ahí está el punto que más importa para pensar la frontera a mediano plazo: todo lo que se movió esta semana —el precio del petróleo, el dólar, el IMESI— son variables que pueden revertirse el mes que viene, porque dependen de factores externos que ni Paysandú ni Salto controlan. Lo que sí depende de una decisión de política y no de un vaivén internacional es el paquete de medidas estructurales vigente desde mayo bajo la Ley 20.419 y sus decretos, que alcanza a los tres departamentos fronterizos con Argentina: el régimen simplificado de importación con IVA e IMESI en cero para el comercio minorista, la exoneración del 75% de los aportes patronales por cada nuevo empleado durante doce meses, y la ampliación del radio de descuento del IMESI a 60 kilómetros de la frontera. Esas son las herramientas que construyen competitividad de forma sostenida para el comercio de Paysandú, más allá de que el barril de petróleo suba o baje el mes que viene.
Escribe
Ec. Adolfo Fernández Tolosa
Economista | AF Consultoría, Salto







