Por Javier De León
Pasaron 525 días desde el último partido con público en el fútbol profesional en Uruguay, y al fin, volvió el hincha a las tribunas. El fútbol volvió a ser fútbol, porque con cemento vacío sólo es un mero conjunto de individuos pateando una pelota. Un verdadero partido de fútbol es con gente.
La Directiva de Peñarol asumió una posición valiente y de riesgo al solicitar, argumentar, hasta presionar en su justo término, al gobierno nacional para que le autorizaran la presencia de aficionados en el Campeón del Siglo para el partido de sudamericana ante Sporting Cristal.
Sabía que un aforo limitado, de 5000 personas, iba a dejar a mucha gente caliente por quedar afuera. Seguramente muchos más iban a ser los enojados que los privilegiados espectadores en la cancha. Pero igual avanzó convencida en la solicitud de público, tomó decisiones en la adjudicación de lugares, y salvó con éxito la oportunidad.
Siempre he creído que la esencia del fútbol es el hilo invisible entre la cancha y la tribuna, entre el jugador de fútbol y el hincha. Todo lo demás, es accesorio. Pero si falta el futbolista o el aficionado, no hay verdadero fútbol. Esto que estamos viviendo hace algo más de un año es un incompleto espectáculo, que empezó a parecerse a lo que debe ser a partir del miércoles en el Campeón del Siglo.
Tan es así, que la televisión, que en los grandes eventos llega a algunos miles de millones de aficionados en todo el mundo, igualmente precisa de 40, 50, 60 mil espectadores en las tribunas. Porque a un partido de fútbol sólo lo completa ese hincha de sentimiento inexplicable e irracional.
Ahora, si la pandemia no nos juega una mala pasada, y vacunación mediante, parece imparable que el cemento dejará progresivamente de estar vacío, y los aforos autorizados seguirán creciendo.
Se viene Uruguay por Eliminatorias Sudamericanas, el 5 y 9 setiembre en el Campeón del Siglo. En octubre, otro partido, quizás en el Parque Central si la iluminación a giorno llega a tiempo, y EN NOVIEMBRE, ARGENTINA EN MONTEVIDEO.
De postre, el 20 noviembre la final de la Sudamericana y el 27 noviembre la final de la Copa Libertadores, en el viejo Estadio Centenario, remodelado para la ocasión.
El canto del hincha uruguayo, Volveremos, Volveremos !!, Volveremos otra vez….!! simboliza un miércoles feliz para el fútbol. La pasión intacta de todas las generaciones está inalterable. El fútbol, la cuasi-religión que aglutina a todos los uruguayos, sin diferenciar por clases sociales, ni partidos políticos, ni nada, volvió a ser fútbol.
Enhorarbuena !!!!







