La alcaldesa Cecilia Rodríguez explicó que la experiencia piloto comenzó en el barrio JC15, con 66 padrones involucrados. La iniciativa apunta a reducir los residuos en la vía pública, promover la clasificación en los hogares y avanzar hacia un modelo de economía circular.
El Municipio de Young puso en marcha una nueva modalidad de recolección de residuos domiciliarios que busca transformar la gestión de la basura desde su origen. La experiencia piloto comienza en el barrio JC15 y forma parte de una estrategia que pretende extenderse progresivamente a otros barrios de la ciudad.
En entrevista con El Rionegrense, la alcaldesa de Young, Cecilia Rodríguez, dijo: “Entendíamos que había que empezar a construir desde el origen, o sea, desde nuestras casas, a tratar de que llegue la menor cantidad de basura a la estación de transferencia y de ahí al relleno sanitario”.
La iniciativa se vincula con otras acciones que se vienen desarrollando en Young en materia ambiental, como las actividades de educación sobre residuos, el compostaje y la instalación de ecopuntos a través del Plan Vale. Para la alcaldesa, la coincidencia de estas experiencias generó las condiciones para avanzar hacia un nuevo sistema de gestión. “Todo era como que debíamos de dar ese salto”, afirmó.
La primera etapa comprende 66 padrones del barrio JC15, donde se entregan contenedores negros de 120 litros para depositar los residuos que no pueden clasificarse ni reutilizarse. La recolección se realizará los martes y viernes, después de las 14 horas. En esas jornadas, los vecinos deberán colocar los recipientes frente a sus viviendas para que sean retirados por el camión recolector.
Rodríguez explicó que la incorporación al sistema es obligatoria para los hogares comprendidos en la zona delimitada. En cambio, la separación de residuos orgánicos y reciclables será optativa en esta primera experiencia.
Quienes decidan clasificar los residuos orgánicos podrán utilizarlos para elaborar compost en sus hogares o trasladarlos a la compostera comunitaria instalada en el barrio. Por su parte, los materiales reciclables, como botellas de plástico, vidrio en buen estado, cartón y latas, podrán depositarse en los ecopuntos.
El objetivo es retirar progresivamente los contenedores de las esquinas, que han generado dificultades vinculadas a la acumulación de basura, el vandalismo y la dispersión de residuos. “Vamos a empezar a eliminar este otro problema”, explicó la alcaldesa, quien señaló que el nuevo sistema también busca mejorar la limpieza de los espacios públicos y evitar que las esquinas se conviertan en focos de suciedad. La transición se realizará una vez que se complete la entrega de los recipientes domiciliarios a todos los vecinos comprendidos en esta primera etapa.
Según indicó Rodríguez, la participación de las familias será fundamental para que el cambio funcione. La experiencia también contempla la creación de un grupo de WhatsApp con los vecinos para mantener un diálogo directo, recibir planteos y evaluar posibles ajustes durante la implementación del sistema. “Sin su compromiso, como que tendemos al fracaso”, expresó Rodríguez, al destacar la importancia de que los habitantes del barrio se involucren activamente.
La alcaldesa valoró la respuesta de quienes participaron en la presentación inicial y reconoció que será necesario acompañar el proceso, especialmente porque para muchas familias la clasificación de residuos representa una práctica nueva. “Lógicamente, les pedimos que tuvieran mucha paciencia también, porque es todo un cambio cultural que empezamos a transitar”, señaló.
En ese sentido, consideró que la información y la participación de niños y adolescentes pueden contribuir a generar conciencia ambiental en los hogares. En el barrio también se desarrolla un trabajo educativo a través del CECAP, cuyos estudiantes cuentan con una compostera y participan en iniciativas relacionadas con la gestión de residuos orgánicos.
El plan continuará con una fase 1B, prevista para noviembre, que abarcará grupos de viviendas cercanos al JC15, incluidos conjuntos habitacionales que se encuentran próximos a finalizar su construcción. Para esa etapa se prevé incorporar otros 108 contenedores. La expansión hacia otros barrios dependerá de la evaluación de esta experiencia piloto y de los recursos disponibles. El Municipio prevé realizar una evaluación en diciembre para definir el alcance de las acciones que podrán desarrollarse durante el próximo año. “Lo que nos va a permitir esta experiencia piloto es evaluar cómo seguir”, explicó Rodríguez.
Entre los sectores que se encuentran en análisis figuran el barrio JC4 y la zona de 18 de Julio y Rincón, donde ya se desarrollan acciones vinculadas a la clasificación de residuos en coordinación con la Intendencia y el Plan Vale. La nueva modalidad también permitirá evaluar los tiempos y la organización de la recolección.
La alcaldesa señaló que los vehículos disponibles tienen varios años de uso y presentan dificultades mecánicas, por lo que se estudia la posibilidad de adquirir otro camión recolector durante el próximo año. No obstante, reconoció que la disponibilidad presupuestal constituye una limitante para ampliar el servicio. “Intentaremos hacerlo lo más efectivo posible y la verdad que estamos muy entusiasmados”, afirmó.
La alcaldesa destacó el respaldo del Concejo Municipal a la iniciativa y el compromiso de sus integrantes, más allá de las diferencias partidarias. Según sostuvo, el proyecto representa una línea de trabajo compartida que busca mejorar la gestión de los residuos y promover una mayor responsabilidad ambiental.
Mónica, vecina del barrio: “La ciudad va a estar muchísimo más limpia”
Mónica, una de las vecinas que se suma a la experiencia piloto, valoró positivamente la iniciativa y destacó que permitirá mejorar la higiene, ordenar la gestión de los residuos y reducir los problemas que se generan alrededor de los contenedores. “A mí me parece bárbaro, genial. Es una muy buena forma de tener más higiene y más controlado el tema de los residuos”, expresó. La vecina contó que en su hogar ya separan los restos orgánicos, como cáscaras de huevo, verduras y pasto, para elaborar compost, por lo que considera que la propuesta es una oportunidad para extender estas prácticas y mejorar el cuidado del entorno.
“Se va a terminar con eso de revolver los contenedores, de dejar toda la basura afuera. Los barrios y la ciudad en sí van a estar muchísimo, muchísimo más limpios”, sostuvo.










