Nacido en Paysandú, pero con un fuerte vínculo familiar y afectivo con Fray Bentos, integra el equipo internacional de Topos Azteca y participa en las tareas de búsqueda y rescate de personas tras la emergencia que afecta a Venezuela. Además, impulsa la creación de la Delegación Uruguay de la organización, que ya comenzó a desarrollar acciones solidarias en Fray Bentos.
Nació en Paysandú, pero asegura que gran parte de su corazón está en Fray Bentos donde vive su madre y su hermana. Allí vive buena parte de su familia y, por eso, Robert Dorrego no duda en definirse como un fraybentino más. Hoy, su vocación de servicio lo encuentra a miles de kilómetros de Uruguay, en Venezuela, donde integra el equipo internacional de Topos Azteca, participando en las tareas de búsqueda y rescate de personas tras la tragedia que afecta al país.
Con más de 20 años de experiencia como voluntario en rescate y protección civil, Dorrego forma parte de una misión que reúne a especialistas de distintos países. Las jornadas son extensas y el descanso escaso, pero asegura que cuando hay vidas en juego el cansancio pasa a un segundo plano. «Los Topos Azteca somos de los primeros equipos internacionales que llegan a un desastre y, generalmente, somos los últimos en irnos», expresó durante la entrevista.
Según Dorrego, la situación en Venezuela continúa siendo «un infierno», ya que las tareas de rescate se desarrollan en un escenario de extrema complejidad, con estructuras colapsadas, riesgo permanente y un enorme desgaste físico y emocional para quienes permanecen trabajando en la zona afectada. Actualmente, el rescatista uruguayo no puede participar plenamente en las tareas de mayor exigencia física, ya que se encuentra recuperándose de un desprendimiento de retina que sufrió días atrás mientras rescataba a una persona que se estaba ahogando en el mar. A pesar de esa lesión, decidió permanecer en la misión y continúa colaborando con el equipo en tareas de apoyo y coordinación, aunque por recomendación médica no puede realizar esfuerzos físicos.
Actualmente reside en Panamá desde hace 30 años, donde integra de forma voluntaria el Sistema Nacional de Protección Civil (SINAPROC). Hace seis años se incorporó a Topos Azteca y desde entonces comenzó a trabajar en un sueño personal: crear la delegación de la organización tanto en Panamá como en Uruguay. Ese proyecto ya empieza a tomar forma y tiene uno de sus principales puntos de desarrollo en Fray Bentos. En los últimos meses, quienes integran el grupo en formación comenzaron a realizar actividades de voluntariado como una forma de fortalecer el trabajo en equipo y el compromiso con la comunidad. Entre esas acciones llevaron adelante una campaña de recolección de ropa que posteriormente fue entregada a un comedor del barrio Las Canteras. «Se está armando un grupo muy fuerte saliendo también de Fray Bentos. Es un proyecto para todo el país y cualquier persona puede sumarse. Eso sí, siempre aclarando que es una entrega al servicio de forma incondicional. No hay paga y muchas veces el uniforme, el equipamiento y hasta los viajes salen de nuestro propio bolsillo», explicó.
Dorrego señaló que todas las personas interesadas en formar parte de Topos Azteca Delegación Uruguaypueden hacerlo. Si bien no es necesario contar con una formación específica, explicó que quienes hoy integran el grupo son, en su mayoría, bomberos voluntarios. No obstante, la convocatoria permanece abierta para cualquier persona que tenga vocación de servicio, disposición para capacitarse y compromiso para trabajar en equipo. Para Dorrego, el voluntariado es una forma de vida. Por eso destaca que quienes integran Topos Azteca no solo donan su tiempo, sino también sus propios recursos para poder ayudar allí donde ocurre una emergencia.
En Venezuela comparte las tareas con rescatistas de México, Argentina, Corea, El Salvador y otros países, coordinando las operaciones para garantizar la seguridad de quienes trabajan entre estructuras colapsadas. También resaltó una de las características que distingue a la organización. «Todo el equipamiento que llevamos para trabajar queda en el lugar del desastre. Las plantas eléctricas, herramientas y todo lo que conseguimos para la misión se deja aquí para que el pueblo pueda seguir utilizándolo cuando nosotros ya no estemos.»
Dorrego contó que su vocación comenzó cuando era BoyScout en Uruguay y que con los años se transformó en un compromiso permanente con el servicio. «Represento al pueblo uruguayo y por eso dentro de los Topos me bautizaron como ‘Urupana‘, por Uruguay y Panamá. Siempre llevo la bandera uruguaya en alto», señaló con orgullo.
Reconoce que muchas veces su decisión de viajar a zonas de desastre sin recibir un salario y poniendo en riesgo su vida no es comprendida por todos, aunque asegura que quienes eligen este camino saben perfectamente cuál es su misión. «Hay gente que piensa que es una locura ir a arriesgar la vida por alguien que no conocés o trabajar sin recibir nada a cambio. Nosotros sabemos que ese riesgo existe, pero también sabemos por qué lo hacemos.», enfatizó.
Antes de finalizar, dejó un mensaje para quienes sienten el deseo de ayudar a los demás: «Siempre se puede hacer algo al respecto. A veces creemos que no podemos ayudar porque tenemos poco, pero un granito de arena de cada uno termina formando una playa. Lo importante es tender la mano al que lo necesita.»
Mientras la misión continúa en territorio venezolano, Robert Dorrego sigue representando a Uruguay en cada operativo. Y aunque hace tres décadas vive en Panamá, mantiene intacto el vínculo con su país y, especialmente, con Fray Bentos, ciudad a la que considera parte de su historia y desde donde espera que cada vez más voluntarios se sumen a este proyecto solidario que no conoce de fronteras.












