La candidata del Partido Nacional a la Intendencia de Río Negro apuesta a una gestión cercana a la gente, con rendición de cuentas, presupuesto participativo y trabajo en equipo sin importar los colores políticos. Propone una administración austera pero eficiente y sueña con un departamento limpio, ordenado y con más oportunidades para todos.
“Soy mujer, y las mujeres sí sabemos de caernos y levantarnos. Sabemos lo que es que no haya un ‘sí’ por respuesta, y luchamos porque siempre se nos hace más difícil. A pesar de que ha habido avances y logros, todavía nos cuesta más llegar que a un hombre, ¿no? Creo que soy la única mujer candidata, y eso ya es un diferencial importante”, así describe Mercedes Long lo que la distingue en esta elección.
Mercedes Long es la favorita dentro del Partido Nacional. Llega a esta instancia tras diez años al frente del Municipio de Young y luego de haber sido electa diputada en octubre. Destaca especialmente al equipo que la acompaña: Mariana Mascareña, Javier López, Guillermo Bordoli y Matías Amorín.
Consultada sobre qué tipo de intendenta cree que sería, afirmó: “A mí me gusta trabajar con la gente, y cuando hablo de la gente, me refiero a todos: a las distintas instituciones, a la ciudadanía. Me gusta el ida y vuelta. Nadie mejor que ellos para saber qué se necesita”.
“Uno tiene que trabajar con la gente a nivel de todo el departamento, con quienes viven en cada lugar, que son los que realmente conocen. Porque de repente vas en un horario, pero a la noche el barrio cambia. Yo sé de gente que me ha contado que a veces se escuchan tiros, que ya no resisten más. Entonces, hay que ponerle cabeza, pero con ellos, que son quienes viven la problemática todos los días”, explicó. La candidata señaló la importancia de trabajar con la Junta Departamental y de formar equipos y redes. “Lo hicimos en el municipio, nos dio muy buen resultado, y creo que ese es el camino a seguir”. “Yo vengo con la cultura del municipio, donde la ley de descentralización y participación ciudadana establece que tenemos la obligación de hacer una rendición de cuentas anual a la comunidad, explicando en qué invertimos el dinero. Creo que esa práctica deberíamos trasladarla al ámbito departamental. La Intendencia debería rendir cuentas anualmente a toda la población sobre en qué se usó el dinero y qué obras se realizaron”.
Sobre la participación ciudadana, Long indicó que le gustaría aplicar un modelo de presupuesto participativo, como el que ya implementó. “Comenzamos con el presupuesto participativo, que ya existía en varios municipios, sobre todo en Montevideo, y nos dio muy buen resultado. Eran montos de hasta 200 mil pesos, que luego el gobierno de Lacalle Pou aumentó. Las personas proponen obras, y el proyecto más votado se ejecuta. Hicimos un protocolo: los proponentes deben tener personería jurídica. Por ejemplo, si una institución de Tulipán quiere colocar focos en la calle, presenta el proyecto. Se vota entre los vecinos, a partir de los 14 años, y se eligen los proyectos más convenientes. Los más votados ganan”. “Es algo que involucra a la población. Cada institución hace su campaña para conseguir votos, como en una elección. Se puede implementar a nivel departamental; no requiere grandes partidas de dinero”, explicó.
Sobre sus primeras medidas, dijo: “Primero, una auditoría. Paralelamente, una evaluación para saber dónde estamos parados: cuántos funcionarios hay, cómo están distribuidos. Hay muchas cosas que sinceramente desconozco”. También mencionó un programa quinquenal y la designación de los mejores, sin importar el partido. “Ya hablé con personas del Partido Colorado que me parecen idóneas para cargos clave por su capacitación y compromiso. Hay que armar el mejor equipo, sin importar el color partidario”.
Long expresó que hay que trabajar en el “ABC municipal”: “Lo que la gente reclama: generar trabajo —aunque no será fácil—, calles, cordón cuneta, ver si se puede avanzar con saneamiento con apoyo del gobierno nacional antes de hacer calles, recolección de residuos, iluminación”. Considera que no se debe pensar en “grandes obras faraónicas”, sino en ordenar la casa. “Hay mucho por hacer. Habrá proyectos que continuar, otros pendientes. Pero a veces, con ideas y sin grandes desembolsos, se pueden lograr muchas cosas trabajando con la ciudadanía”.
Promete una gestión austera. “Austeridad no significa que no se hagan cosas. Significa que cada peso del contribuyente debe rendir”.
Sobre descentralización, señaló: “No le deseo a nadie lo que pasé en las dos gestiones, y no fue por el partido que estuviera. Sí trabajé muy bien con el consejo, porque son electos como yo y hay que respetarlos. Apuesto al trabajo en equipo. Cumpliría la ley tal como está. Tiene claras competencias para los municipios, y el gobierno departamental debe darles los recursos humanos y materiales para que puedan ejercerlas”.
Respecto a las polémicas fotomultas, opinó: “Uno tiene que asesorarse con los que más saben. Si se puede contratar el mejor equipo, se hace; si no, mejor no contratar. Pero con todos los avales. Hay que trabajar con la población, educar. Tal vez comenzar con una prueba: notificar sin multa. Decirle al vecino: ‘Usted incumplió tal cosa’. La próxima sí será una multa. Somos hijos del rigor, lamentablemente”.
Sobre cómo se imagina al departamento en cinco años, afirmó: “Mi sueño es un Río Negro limpio, sin pozos, enjardinado, alegre, con mejor movilidad, con turismo que avance, con un departamento del que nos sintamos orgullosos. Sé que en cinco años será difícil lograrlo, por eso hay que generar políticas de continuidad”.
Y concluyó: “Lo único que pido es el voto de confianza. El compromiso está, las ganas están, la experiencia también. Queremos ponerle pienso y darle una nueva mirada a Río Negro. Me preguntan: ‘Si ya sos diputada, ¿para qué agarrar este fierro caliente?’. Y lo quiero agarrar por compromiso, porque creo que el departamento nos ha dado mucho, y es nuestra forma de devolverle algo”.

















