Valentina Vespa es una joven rematadora que logró hacerse lugar en un mundo que muchos asocian con los hombres. Sus pilares son generar confianza con los clientes y lograr cercanía en sus emprendimientos.
Joven, mujer, en un mundo que hasta ese momento estaba muy relacionado con los hombres. Sin embargo, Valentina Vespa poco a poco logró hacerse un lugar. “Yo arranque con 25 años, mujer, joven y me anime a este emprendimiento. A imponerte delante de las personas, porque en un remate hay que imponerse y llevarlo adelante. Hay que hablar y tratar de convencer a la gente de que lo que está comprando vale la pena. Acá tienes que dejar conforme a las dos partes, defender el producto y convencer al que compra que está comprando a buen precio y buena calidad”, explicó. “Al principio costaba el imponerme, de que era mujer, y llevar adelante todo esto negocio pero la respuesta de la gente fue muy linda. Tenemos una respuesta, tenemos clientes que siempre están con nosotros, que nos acompañan. Y también tenemos gente nueva que se va arrimando”, relató.
Todavía recuerda entre risas el primer remate “era la incertidumbre de llegar a la gente, si iba a haber público, si les iba a gustar la forma de trabajar. Lo que más tenia eran nervios, eso no me lo olvido más” y agregó “igual hasta hoy en día, con varios remates realizados, sigo sintiendo la misma adrenalina porque todos los remates son diferentes y la gente siempre te sorprende”.
La pandemia obligó a cambiar y modificar cada emprendimiento, las empresas han tenido que adaptarse a las circunstancias y los remates no han sido una excepción. “Nosotros veníamos con tres años a full de remates, hasta 3 o 4 remates por mes presenciales y de repente surge todo esto de la pandemia. Primero intentamos con remates online, tuvimos excelente público nos veía gente de todo el país pero extrañamos el contacto con la gente, la cercanía”, contó. Por ese motivo ahora la casa de remates también está abierto al público para venta directa “eso fue lo que nos salvó por así decirlo”. “Nosotros queremos la interacción con la gente, por eso abrimos el local al público con todo el protocolo, la gente va, elige, ve el producto y nosotros tenemos más cercanía”, agregó. “Yo apunto a tener un relacionamiento con las personas, que sepan que el local está abierto, que tenemos un contacto directo. Intento estar siempre, ir a buscar las cosas. Nuestro servicio es completo, vamos a domicilio retiramos la mercadería, lo vendemos y al que lo compra también lo llevamos a domicilio”, explicó.
Valentina expresó que pese a la pandemia su rubro continuo creciendo “la gente busca cosas alternativa en productos que están en buen estado igual y lo consiguen en mejor precio. Aparte nosotros damos una financiación directa a la persona que lo puede ir pagando y se lo lleva. Hay gente que cambia por ejemplo, un juego de living en buen estado, compras cosas en excelente estado. Con todo esto nosotros también compramos, entonces le damos la facilidad que si alguien necesita el dinero, nosotros se lo compramos a un precio para revender”.
Pese a su corta edad en estos tres años y medio del emprendimiento Valentina ha rematado vehículos, casas, muebles en general, animales, verduras, granos, hicimos liquidaciones de comercios, mercerías, tiendas de ropa, tiendas bazar, ferreterías, constructoras y las clásicas liquidaciones de casa de familia.
Si bien los remates eran vistos como eventos para personas mayores en los últimos años se acercan personas de todas las edades. “Que piden remates presenciales porque les gusta esa instancia, esa adrenalina del remate”, afirmó.
Para Valentina su familia tiene un gran valor y fueron trascendentes a la hora de elegir su profesión. “Siempre nos gustaron los remates, como familia, y de ahí nace mi interés por esto”, indicó. “Mis padres siempre han estado, siempre me han ayudado y apoyado”, contó.
Hoy en día y después de muchos remates todavía se sorprende con lo que se puede encontrar para rematar. “Ayer de hecho encontramos el cartel de un local muy conocido de Fray Bentos en una casa que vamos a rematar. Hay cosas únicas y de mucho valor. Antigüedades que muchas veces las personas no saben lo que tienen ahí. A veces hay muchas cosas que no las usaban, y para nosotros es un tesoro. A veces es increíble lo que podes encontrar y la gente no sabe”, afirmó.
Valentina también tiene una casa de antigüedades que ha generado mucho interés “las antigüedades son de buena calidad, buena madera, son cosas que tiene gran valor y la gente busca mucho las antigüedades. Y también por tener piezas únicas”.
En relación a eso explicó que en la ciudad hay muchos muebles que traían los ingleses vinculados al Anglo y al irse de la ciudad se lo regalaban a sus vecinos. “Generalmente son muebles en roble o cedro. Y también juegos de té. En eso casos cuando la gente te da el artículo te transmite esa historia”, afirmó.
Según explicó el tema de las antigüedades es algo que trasciende la ciudad y aparecen personas de todo el país en busca de determinados artículos. Valentina también realiza tasaciones, alquileres y venta de inmuebles. Y este fin de semana realiza una liquidación de casa de familia.












