La iniciativa facilita el acceso a la tierra a pequeños productores, con especial énfasis en mujeres y jóvenes. A través del trabajo asociativo, la capacitación y el acompañamiento técnico, el Grupo A Futuro busca fortalecer la actividad ganadera y generar nuevas oportunidades de desarrollo.
El acceso a la tierra es una de las principales dificultades para los pequeños productores que buscan desarrollar una actividad ganadera.
En Algorta, el Programa Pastor procura generar oportunidades para quienes no cuentan con un predio propio, con especial atención a mujeres y jóvenes rurales. La iniciativa forma parte de una línea de integración productiva de Montes del Plata y se desarrolla junto a la Intendencia de Río Negro, la Intendencia de Paysandú, el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, el Ministerio de Desarrollo Social, la Mesa de Desarrollo Rural y el Centro Cooperativista Uruguayo (CCU). Marina Flores, responsable de Comunicación de Montes del Plata, explicó que el proyecto busca extender esta experiencia a distintas comunidades del país.
El grupo de Algorta es el primero de esta modalidad, que combina el acceso a la tierra con capacitación y acompañamiento productivo y social. “Lo que tiene de diferencial es que se puso el énfasis en personas jóvenes y mujeres, que son los grupos que más dificultades tienen a la hora de acceder a un empleo o a una oportunidad productiva”, señaló Flores.
La propuesta no se limita al manejo del ganado. También busca fortalecer la organización de sus integrantes y generar herramientas para que puedan desarrollar sus propios emprendimientos. En ese sentido, Verónica Curbelo, directora de Descentralización de la Intendencia de Río Negro, destacó la importancia de promover la autonomía de las mujeres rurales. “La idea también, además de que se mantenga arraigada la familia en el campo, es que las mujeres se animen a emprender en cosas que tradicionalmente no están, por más que ellas las sepan hacer. Porque saben, lo están haciendo muy bien, está quedando demostrado; no se animaban a largarse solas”, expresó. El Grupo A Futuro está integrado por siete personas que comenzaron a trabajar en febrero de 2026. Entre ellas se encuentra Rosa, vecina de Algorta desde hace 18 años, quien siempre buscó desarrollar actividades por cuenta propia, desde la elaboración de conservas hasta la cría de animales. “Yo siempre fui de trabajar afuera y de tener mis propios emprendimientos. Primero empecé con el tema de las conservas y después iba cultivando en mi casa. Siempre tuve ovejas, terneros guachos. Siempre me quise expandir”, contó. Su incorporación al programa también estuvo marcada por el deseo de crecer y desarrollar una actividad propia. Aunque ya tenía experiencia con animales y otros emprendimientos, acceder a un predio y compartir el trabajo con otros productores le permitió dar un nuevo paso. Hoy, las jornadas en el campo implican recorrer el ganado, atender a los animales y resolver las tareas que surgen día a día. “Generalmente tratamos de ir de a dos personas”, contó Rosa, quien explicó que las responsabilidades se distribuyen entre los integrantes y que cada uno aporta desde su experiencia. El desafío, además de sacar adelante la producción, es aprender a trabajar juntos y construir una forma de organización que les permita seguir creciendo.
Actualmente, los integrantes del grupo comparten las tareas de recorrida del campo, cuidado sanitario, vacunación y manejo del ganado. También reciben asesoramiento de un ingeniero agrónomo y participan en instancias de capacitación para mejorar la organización del trabajo. Uno de los principales desafíos es aprender a trabajar de manera coordinada, respetando las experiencias y formas de manejo de cada participante. Así lo explicó Cynthia Techera, quien valoró los aprendizajes personales y colectivos que dejó esta primera etapa. “Uno de los principales desafíos ha sido adaptarnos a la forma de trabajar de cada integrante, ya que cada uno tiene su propio sistema de manejo del ganado. Nuestro objetivo es lograr unificar esas formas de trabajo para poder manejar un solo rodeo y organizarnos de una manera más coordinada”, señaló.
El trabajo asociativo también implica construir vínculos y aprender a resolver las dificultades en conjunto. “Como en todo grupo, hay momentos buenos y otros difíciles, pero lo importante es que seguimos adelante, apoyándonos entre todos y buscando soluciones para mejorar”, expresó Cynthia. Para la participante, la experiencia le ha permitido comprender la importancia del respeto, la paciencia y el compromiso para alcanzar objetivos compartidos. La experiencia también representa una posibilidad de ahorro y de proyección hacia nuevos emprendimientos. Curbelo explicó que algunas participantes consideran los ingresos de la actividad como una base económica para continuar creciendo una vez finalizado el programa. “Es una caja de ahorro para cuando termine el programa poder pensar en otra cosa y largarse solas, ya sea en este rubro o en otro”, indicó.
El Programa Pastor tiene una duración prevista de tres años. Durante ese período se evaluará la evolución del grupo, con el objetivo de que sus integrantes puedan ampliar la producción, incrementar sus ingresos y mejorar su calidad de vida.
Desde la Intendencia de Río Negro, Curbelo destacó que uno de los propósitos es que, una vez finalizado el acompañamiento, los integrantes puedan transmitir lo aprendido y contribuir a la formación de nuevos grupos. La intención es que el programa no represente solamente una oportunidad para quienes participan actualmente, sino que también genere aprendizajes y herramientas que puedan extenderse a otras comunidades rurales.
Desde Montes del Plata, Flores destacó que los resultados deben medirse tanto desde el punto de vista productivo como social. “La idea es que las personas se desarrollen, puedan trabajar más de esto, tengan más animales, puedan incrementar los ingresos en sus hogares y mejorar su calidad de vida, que es, al final del día, lo que busca este proyecto: el desarrollo de las comunidades forestales”, afirmó. La experiencia de Algorta apuesta así a que el acceso a la tierra, el acompañamiento y el trabajo colectivo se conviertan en herramientas para generar oportunidades sostenibles, fortalecer el arraigo y abrir nuevos caminos para las mujeres y los pequeños productores rurales.










