La propuesta comenzó como experiencia piloto y brinda atención a 15 niños y niñas de entre 5 y 12 años. El servicio funciona hasta las 22:00 horas y está dirigido a familias que no cuentan con una red de apoyo durante el horario de clases.
Madres y padres que cursan estudios en horario nocturno cuentan desde ahora con una nueva alternativa para compatibilizar su formación con el cuidado de sus hijos. Se puso en marcha un espacio especialmente destinado a niños y niñas cuyos responsables asisten a centros educativos durante la noche y no disponen de familiares u otras personas que puedan hacerse cargo de ellos.
El servicio comenzó a funcionar como una experiencia piloto, con capacidad inicial para recibir a 15 niños y niñas de entre 5 y 12 años. La intención de las instituciones involucradas es avanzar progresivamente en su desarrollo y, cuando se disponga de los recursos humanos necesarios, extender la cobertura a menores de entre 1 y 3 años.
Durante su permanencia en el lugar, los niños quedan al cuidado de educadores capacitados y participan de propuestas recreativas y lúdicas acordes a sus edades. También se contempla el acompañamiento en la alimentación.
El horario se extiende hasta las 22:00, aunque podrá adaptarse de acuerdo con las necesidades de las personas que concurren a estudiar.
La creación del espacio surgió a partir de una necesidad que había sido manifestada durante varios años por la comunidad: contar con una alternativa de cuidados que permitiera a madres y padres continuar o finalizar sus estudios nocturnos.
La propuesta tomó impulso en el ámbito de la Mesa Interinstitucional de Políticas Sociales (MIPS) y pudo concretarse mediante la articulación entre el Instituto del Niño y Adolescente del Uruguay (INAU), el Ministerio de Desarrollo Social (MIDES), la Intendencia de Río Negro y otros organismos que participan de ese espacio.
Para acondicionar el lugar también se contó con la colaboración del Plan Accesos del MIDES. Participantes del programa llevaron adelante tareas de limpieza y preparación de las instalaciones antes de la puesta en funcionamiento.
Desde las instituciones involucradas valoraron especialmente la coordinación lograda para convertir una demanda de larga data en una respuesta concreta para las familias. El objetivo es que las responsabilidades de cuidado no se conviertan en un obstáculo para quienes buscan completar su formación.
Las madres y padres interesados deberán plantear la necesidad ante las autoridades del centro educativo nocturno al que concurren. Desde allí se realizará la coordinación correspondiente con los responsables del programa para gestionar el ingreso de los niños.
La iniciativa apunta así a generar mejores condiciones para la continuidad educativa y ampliar las oportunidades de quienes, hasta ahora, podían verse obligados a abandonar o postergar sus estudios por no contar con una alternativa para el cuidado de sus hijos.







