El sociólogo y analista político dialogó con El Rionegrense sobre el rumbo del gobierno de Yamandú Orsi, las tensiones dentro de la izquierda, la falta de liderazgos y el escenario político en el interior.
El sociólogo y analista político Agustín Canzani afirmó que el intendente Guillermo Levratto cuenta con “un nivel de aprobación importante” y que su gestión podría “instaurar un nuevo ciclo político” en Río Negro, apoyado en una base que trasciende a sus propios votantes y en un perfil de cercanía con la ciudadanía.
En entrevista con El Rionegrense, Canzani sostuvo que “los estudios muestran que hay un nivel de aprobación importante, que se refleja tanto en las encuestas como en la calle”, y remarcó que ese respaldo incluye también a ciudadanos de otros partidos. “Cuando un gobernante logra sumar apoyo más allá de su núcleo duro, está en un momento muy importante en términos de la posibilidad de construir una base de apoyo popular que sustente su gestión”, indicó.
En ese sentido, comparó el proceso que podría darse en Río Negro con experiencias anteriores en otros departamentos. “Esto ya se ha visto en algunos referentes territoriales muy interesantes, como el caso de Artigas Barrios en Rocha, que logró consolidar un liderazgo fuerte y fue reelecto con mayor respaldo”, señaló. A su entender, la construcción de liderazgos locales es clave en los gobiernos departamentales y puede marcar ciclos políticos más largos. “Después de ese tipo de liderazgos suelen venir procesos de continuidad dentro de la misma fuerza política”, agregó.
Canzani también destacó el estilo de gestión del actual intendente. “Levratto tiene esa característica de ser una persona cercana, recorriendo el territorio”, afirmó, y explicó que en departamentos de menor escala “el rol del intendente se personaliza mucho y se corporiza en una persona”. En ese marco, subrayó que la política departamental tiene una lógica distinta a la nacional: “hay una interacción cara a cara, donde la gente puede acudir directamente, plantear problemas, exigir soluciones, algo que difícilmente se da a nivel nacional”.
En ese contexto general, Canzani ubicó la gestión de Levratto como parte de un proceso más amplio de renovación política en Río Negro. “Hay una buena base de apoyo, que incluso no se limita a quienes lo votaron, sino también a gente de otros partidos que vive el gobierno con buenas expectativas”, concluyó. Según señaló, ese respaldo ampliado constituye “un capital importante” para sostener la gestión y proyectar el futuro político del departamento.
Sobre el escenario nacional, el analista describió al gobierno de Yamandú Orsi como una administración con características particulares. “Parte de una base de apoyo menor y enfrenta una situación bastante compleja en su primera vez de gobierno”, explicó, señalando tanto una herencia económica “un poco peor de lo esperado” como un contexto internacional adverso que condiciona la gestión.
En ese marco, consideró que el Ejecutivo ha intentado avanzar en su programa. “Creo que lo que ha intentado es cumplir las medidas principales que había señalado durante la campaña, pero con restricciones económicas importantes”, afirmó. Entre las prioridades, destacó la agenda social, especialmente en infancia y adolescencia, así como la mejora de servicios públicos. “Hay una preocupación por la provisión de medicamentos y la mejora en los tiempos de atención en el sistema de salud”, indicó, además de mencionar la búsqueda de condiciones que favorezcan el crecimiento económico.
En relación al nivel de aprobación del gobierno, Canzani señaló que se ubica por debajo de otros períodos comparables, aunque relativizó ese dato. “Probablemente tiene que ver con cierto distanciamiento progresivo de una parte importante de la población con la política”, explicó, y también con la percepción sobre los resultados de las medidas adoptadas.
Consultado sobre las críticas provenientes desde la propia izquierda, incluso visibles en ámbitos como el Carnaval, el analista sostuvo que “hay un espacio, efectivamente, de crítica”. A su entender, inciden reclamos de sectores más movilizados que demandan posturas más firmes en determinados temas, así como expectativas que “son difíciles de cumplir por el contexto”. Sin embargo, aclaró que eso no necesariamente refleja el clima general: “no debería dejar de verse que la mayoría de la gente que vive en los pueblos sí aprueba su gestión”.
Otro de los ejes del análisis fue la ausencia de liderazgos fuertes dentro del Frente Amplio. “Buena parte de los liderazgos que marcaron una época han desaparecido”, afirmó, lo que ha reducido la capacidad del partido de ordenar la opinión pública. No obstante, lo consideró parte de un proceso natural de renovación política. “Probablemente a lo largo de este gobierno se vayan generando nuevos protagonistas políticos, pero todavía es temprano para que tengan la misma fuerza que los liderazgos anteriores”, sostuvo.
En esa línea, explicó que los liderazgos no surgen de una única forma. “Hay liderazgos que emergen rápidamente y otros que se construyen de manera progresiva, a partir de la capacidad de conectar con la sociedad y de intervenir en los debates políticos”, señaló. Sin embargo, advirtió que el contexto actual hace más difícil la consolidación de figuras fuertes en el corto plazo.
Al proyectar el rumbo del gobierno de Orsi, Canzani planteó que combinará continuidad y cambio. “Hay líneas de continuidad que vienen desde hace bastante tiempo, incluso desde la reapertura democrática, y hay líneas de cambio”, indicó. Entre estas últimas, destacó el énfasis en políticas dirigidas a sectores vulnerables, especialmente niños y adolescentes en situación de pobreza, con amplio consenso político.
Sobre el desarrollo del Frente Amplio en el interior, recordó que su crecimiento ha sido gradual. “Hasta llegar al Gobierno Nacional solo había ganado en Montevideo”, afirmó. A partir de 2005, el partido comenzó a expandirse, logrando gobiernos departamentales y consolidando su presencia en varios territorios. “Empezó a ser competitivo en algunos departamentos y a construir hegemonía en otros”, señaló.
No obstante, advirtió que persisten desafíos importantes. “Al Frente Amplio le cuesta más generar liderazgos locales”, sostuvo, explicando que el peso del área metropolitana influye en la agenda y en la visibilidad política. “Lo que ocurre fuera del área metropolitana muchas veces se mira con más distancia”, agregó, señalando que fortalecer esa relación es clave hacia el futuro.
En paralelo, observó que en varios departamentos ya se configura una lógica de competencia entre bloques. “Las elecciones han terminado siendo una especie de balotaje entre el Frente Amplio y el bloque de los partidos tradicionales”, explicó, más allá de las formalizaciones, aunque advirtió que este esquema también genera tensiones internas.
















