El NADY organiza un evento que reunirá a unos 700 nadadores y movilizará a toda la ciudad, con impacto directo en el turismo, el comercio y los servicios.
El NADY se encuentra inmerso en la recta final de la organización del próximo Campeonato Nacional de Piscinas Abiertas, que se celebrará en Young, entre el 19 y el 22 de febrero. Se trata de un evento de gran magnitud que no solo pondrá a la ciudad en el centro de la natación nacional, sino que también generará un importante movimiento turístico y comercial en pleno verano.
Richard Centurión, uno de los padres del club, explicó que si bien la institución tiene trayectoria en este tipo de desafíos, cada campeonato representa una exigencia renovada. “Siempre es un nuevo desafío, por el hecho de elaborar todo un entorno alrededor de la piscina. Conlleva un equipamiento importante y caro; por ejemplo, uno de los gastos más grandes es el alquiler de las gradas, que además es difícil de conseguir en esta época”, señaló.
El NADY ya organizó tres o cuatro campeonatos desde mediados de la década del noventa, pero el contexto actual suma complejidades. “Estamos contra reloj. Hay muchas ganas, mucha energía y mucha gente interesada en colaborar, y eso es algo que agradecemos mucho”, expresó Centurión.
La organización recae en un amplio grupo de padres que trabaja de forma permanente. “Somos muchos padres que nos estamos juntando prácticamente todos los días.
Aprovechamos cualquier instancia; muchas veces vamos simplemente a mirar un entrenamiento de los chiquilines y ya ahí discutimos temas de la organización”, contó. Uno de los mayores retos organizativos es el alojamiento. Se estima que llegarán unos 700 nadadores, acompañados por alrededor de 1.500 personas, una cifra significativa para una ciudad del tamaño de Young. “Nos quedamos cortos, porque hay muy poca hotelería para el movimiento que genera el campeonato. Esto implica un compromiso grande en alojamiento, turismo, gastronomía, estacionamiento y en muchos otros aspectos”, explicó.
Para dar respuesta a esa demanda, este año se implementó un sistema de coordinación junto al Centro Comercial de Young. “Centralizamos todo lo que es alojamiento con el Centro Comercial. Hay dos personas que están a cargo, sin costo extra, de reunir las solicitudes y tratar de buscar soluciones”, detalló Centurión. En una primera instancia se utiliza la hotelería disponible y, una vez colmada, se recurre a casas particulares y otros espacios privados. “Hay familias que se quedan en estancias, chacras, otros optan por zonas de camping”, agregó.
La experiencia de ediciones anteriores demuestra que el impacto trasciende la ciudad. “Sabemos que mucha gente termina yendo a Guichón o a Paysandú, que están a una hora. Al no encontrar lugar en Young, optan por esas otras ciudades”, indicó.
El trabajo organizativo cuenta con el respaldo de múltiples instituciones. Centurión destacó el apoyo de distintas áreas de la Intendencia, como Cultura, Tránsito y Turismo, así como del intendente y la alcaldesa de Young. También agradeció especialmente a la Inspección de Primaria, ya que será clave el uso de escuelas y otras instituciones para alojar a las delegaciones. “Desde el primer momento nos dijeron que contábamos con su apoyo, y eso es algo que hay que agradecer”, afirmó.
El Campeonato Nacional de Piscinas Abiertas reunirá a ocho clubes de todo el país: Club Esparta, Nacional de Nueva Helvecia y Colegiales de Rosario (Colonia); Carrasco Lawn Tennis (Montevideo); Piscinas Barriales (Salto); Club Delfín y Club Sportivo Laureles (Río Negro), además del anfitrión, el Club NADY de Young.
“Ser locatarios también tiene una cuota extra de poder devolverle a la sociedad todo lo que nos apoya”, reflexionó Centurión. “El sacrificio de los chiquilines, que madrugan, que entrenan dos veces al día, a veces con frío, con lluvia o con calor extremo, merece una linda recompensa. La idea es poder ofrecer una gran fiesta de la natación, para ellos y para toda la comunidad”, manifestó.
En lo estrictamente deportivo, Centurión fue claro al explicar el contexto en el que trabaja el club. “Nosotros somos un club relativamente chico. El entrenamiento fuerte recién arranca en enero; prácticamente diciembre se pierde porque todavía no han terminado las actividades deportivas del año. Dependemos además de la temporada de la piscina municipal y de factores climáticos, que no nos permiten iniciar un trabajo fuerte desde principios de diciembre”, explicó. A eso se suma que enero es un mes atravesado por las vacaciones y el recambio turístico. “Entonces no logramos proponernos metas tan altas, como estar entre los primeros cinco. Es un objetivo deportivo que a todos nos gustaría, pero que lleva mucho tiempo y mucho trabajo. Estamos tratando de enfocarnos en objetivos más a corto plazo”, indicó. En ese sentido, el énfasis del NADY está puesto en la participación y en el crecimiento de la base. “Nos proponemos tener una buena participación, más que nada en
cantidad de nadadores. Estimulamos mucho el crecimiento desde los más chiquititos.
Tenemos la escuelita del NADY, que es nuestro semillero, donde enseñamos a chicos desde los cuatro años en adelante a forjar sus primeras herramientas. Cuando les vemos un estilo un poco más marcado pasan al plantel general, pero eso es un proceso que lleva años”, explicó.
Más allá de los resultados, el objetivo central es el grupo humano. “Como plantel nos planteamos tener un grupo unido, un grupo lindo, que disfrute. El fin de semana pasado tuvimos un campamento de integración con varios chiquilines y se pasó precioso”, destacó.


















