Por Javier de León.
Donde todo comenzó, todo volverá. Cien años después, el Estadio Centenario volverá a ser escenario de un partido de Copa del Mundo.
Aquella quimera de fines de la década del 20 del siglo pasado, con el sueño de organizar la primera Copa del Mundo de FIFA, se convirtió en realidad. Entonces, el Congreso en Barcelona, en el primer semestre de 1929, decidió otorgar a Uruguay la organización del primer Mundial, en 1930. En tiempo récord, menos de 9 meses, trabajando en tres turnos para completar las 24 horas de actividad, se construyó el Estadio Centenario. Allí se jugó la primera final, el 30 de julio de 1930. Y Uruguay le ganó, de atrás, a Argentina por 4-2. Era el tercer título mundial de los celestes. Porque en 1924 y 1928 fuimos Campeones Mundiales.
Pasarán 100 años, y la Copa del Mundo volverá a jugarse en el Centenario. Que lucirá remozado, ampliado, con obras previstas para realizarse durante todo el 2026 y 2027, y seguramente parte del 2028. Antes y después, hay más ilusiones. La primera: que, en un año, a fines de noviembre 2025, la final de la Copa Libertadores se juegue en el “viejo” Centenario, como último acto antes de comenzar las obras. La segunda, una aspiración más ambiciosa: que en el 2028 la Copa América se dispute en conjunto en Uruguay, Argentina y Paraguay.
Obras en el Estadio que superarán ampliamente los 100 millones de dólares. La Tribuna América casi nueva, medio techo para las tribunas, bajar la cancha más de un metro para posibilitar un nuevo anillo de tribunas, y una capacidad locativa que lo llevará al menos a 65.000 espectadores sentados.
La quimera de hace 100 años tiene semejanzas con la quimera de hoy.
Porque pensar que, en este mundo superprofesional, de miles de millones de dólares que van de aquí para allá, este pequeño país de apenas 3 millones y medio de habitantes pudiera albergar al menos el inicio de un Mundial, sonaba a ridículo. Pero hombre cobarde no conquista mujer bonita, y hace por lo menos 20 años que en Uruguay se viene hablando del Mundial en casa. Y el miércoles se concretó.
Esta es una tierra futbolera, entonces se entiende la emoción de volver a vivir un Mundial. En el Estadio Centenario se respira fútbol, y renovado y todo, no perderá su esencia histórica.
Esto es obra de mucha gente, dirigentes, presidentes de la República, jugadores y exjugadores, y fundamentalmente, la gente. Esa afición que tiene al fútbol como el elemento más cercano y más preciso para definir el concepto de patria. Los que viven dentro de fronteras, y los que llevan décadas en el exterior, también.
Donde todo comenzó, todo volverá. En el 2030. Es un magnífico guiño a la historia del fútbol. Enhorabuena.







