Por Guillermo Techera- Edil Frente Amplio
Toda gestión merece ser evaluada, y es la propia ciudadanía la que en definitiva laudara.
Hoy, Río Negro ha comenzado a transitar una nueva etapa. Se empiezan a ver resultados que, sin dudas, hay que profundizar. Estos avances están marcados por algo fundamental: conocer a la gente, entender el territorio, recoger la experiencia acumulada y aplicar con claridad el programa departamental del Frente Amplio, como base para construir una política turística seria y con rumbo.
Este proceso no es menor. Implica dejar atrás una gestión desordenada y sin rumbo, para avanzar hacia una política pública planificada, con objetivos concretos y una visión de desarrollo integral del departamento.
Durante años, el turismo fue desaprovechado como herramienta de crecimiento. Faltó planificación, articulación y una mirada estratégica. Se cerró un período con enormes dificultades: tres direcciones en un mismo gobierno, destinos sin posicionamiento claro y programas que no llegaron a quienes más lo necesitaban. Iniciativas como “Conociéndonos”, que acercaban a poblaciones del interior a Fray Bentos, quedaron por el camino. También se debilitó la coordinación regional que en su momento supo trascender fronteras departamentales.
Se discontinuaron procesos valiosos como el Corredor de los Pájaros Pintados, que promovía el turismo de naturaleza, histórico y fluvial en el litoral del río Uruguay, con fuerte participación de actores locales en lugares como Nuevo Berlín y San Javier. Incluso se perdió infraestructura y servicios, como la lancha de Berlín, de la que nunca más se tuvieron novedades.
La falta de gestión también tuvo consecuencias económicas concretas: la Intendencia debió devolver fondos a la Agencia Nacional de Desarrollo por no ejecutar el proyecto “Ruta de la Madera” en Algorta y el este del departamento, lo que significó una pérdida cercana al millón de pesos y una oportunidad desaprovechada de integrar turismo y producción forestal.
Frente a ese escenario, la nueva gestión coloca al turismo en el centro del desarrollo económico local, entendiéndolo como generador de empleo, oportunidades para emprendedores y dinamizador de las economías locales. Se avanza con criterios claros: gestión basada en evidencia, fortalecimiento territorial, articulación público-privada y una fuerte apuesta a la sostenibilidad y la identidad.
La creación del Observatorio Turístico Departamental, el impulso a proyectos de cooperación, la profesionalización del sector y la diversificación de la oferta no son hechos aislados. Son parte de una planificación seria, que busca resultados medibles y sostenibles en el tiempo.
Se incorpora además una mirada moderna, alineada al concepto de destino turístico inteligente, apostando a la innovación, la mejora de servicios y la cercanía con la gente. Este cambio también se expresa en la forma de trabajar: articulación con municipios, integración con cultura, deportes y desarrollo productivo, y una política activa de promoción.
A esto se suma la coordinación con el Ministerio de Turismo, que permitirá fortalecer la oferta y consolidar las propuestas existentes, destacando el rol clave de los operadores privados. También se impulsa una estrategia regional junto a Soriano y Colonia, territorios que concentran importantes puertas de entrada al país.
Reconocidos como Patrimonio Mundial por la UNESCO, como el Paisaje Industrial Fray Bentos y hoy consolidados también como una verdadera ciudad universitaria. Esta gestión le ha dado un nuevo impulso a ese activo estratégico y, en el actual presupuesto, se propone profundizarlo mediante una fuerte política de promoción que permita atraer turismo durante todo el año, avanzando en la tan necesaria desestacionalización de la actividad.
Decirlo con claridad también es parte de la responsabilidad política: la gestión anterior fue muy mala. No ordenó, no planificó y no generó oportunidades. Este gobierno departamental llegó para cambiar esa realidad.
Hoy se empieza a ver un nuevo camino. Con planificación, con trabajo y con un programa claro, el turismo vuelve a ser una herramienta de desarrollo. Y ese es, sin dudas, uno de los sellos que diferencian nuevamente una gestión frenteamplista de otras.

















