De las formativas a la Copa Libertadores: el asistente técnico del Chino Recoba, en una charla exclusiva con “El Rionegrense” comparte su camino de resiliencia, estudio y el orgullo de potenciar el talento del interior.
Fray Bentos sigue demostrando ser una tierra fértil para el talento y la ambición. Ramiro Roascio Galias, oriundo de esta ciudad y con 37 años de edad, se encuentra en las puertas de la experiencia más significativa de su carrera profesional. Tras un intenso y exitoso período en el desarrollo de talentos en Uruguay, Roascio se prepara para asumir un rol de primer nivel en el fútbol internacional como Asistente Técnico en el Deportivo Táchira de Venezuela, bajo la dirección del icónico Álvaro «Chino» Recoba.
Su historia es un testimonio de resiliencia y de cómo los caminos al éxito pueden ser inesperados, especialmente cuando no se tiene el “respaldo de haber sido un ex jugador profesional”. Roascio soñó con ser jugador de fútbol y lo intentó en varias ocasiones: “Siempre quise, soñé con ser jugador de fútbol, lo intenté varias veces, me fui muchas veces a probar y no lo logré” La frustración de no alcanzar la meta en la cancha lo llevó a revertir su enfoque, decidiendo que su vínculo con el deporte continuaría desde otro lugar. “Cuando llegué a una edad que ya no podía seguir probándome, me fui al estudio a enfocarme en cómo me podía meter en el fútbol”, manifestó.
Este camino lo llevó a priorizar la formación académica y la diferenciación. Su ingreso al fútbol AUF en 2013 se dio a través del estudio, presentando “un trabajo muy bueno en el curso para que me den la licencia de entrenador. Un trabajo que nadie había entregado”. Un colega de curso en aquel momento, que dirigía Miramar Misiones, fue clave para su inicio.
Desde entonces, ha sostenido un trabajo continuo y una identidad clara en sus equipos, lo que él valora: “Por ser del interior, por haberlo intentado como jugador de fútbol y no haberlo conseguido y hoy sigo intentándolo, pero desde la línea de cal para afuera y acá vamos.
Todavía lejos de lo que quiero conseguir, pero sí cerca de cómo tengo que hacerlo”.
El último gran proyecto que Roascio deja en la región, específicamente en Mercedes, es el de la captación y formación en Sportivo Bella Italia. Esta iniciativa fue su apuesta fuerte para descentralizar el desarrollo de talentos, dándoles una oportunidad a los jóvenes sin la necesidad de migrar a Montevideo. “Terminé decidiendo por Bella Italia, por dirigir este proyecto, pero siempre sabiendo que iba a ser algo a corto plazo. Por el momento de mi carrera, por mi edad, no quería encontrar una estabilidad”, explica sobre su compromiso de un año. El objetivo era claro: “me iba a dedicar un año 100% a hacerlo funcionar, que saque buenos números».
Los resultados hablan por sí solos: “hoy somos los segundos de la tabla anual y en cada categoría, y competimos con chicos de Montevideo”.
El éxito se basa en permitir que los chiquilines puedan sostener sus vínculos y “creer en los sueños que tienen como jugadores de fútbol sin alejarse de su familia, su estudio y su grupo de amigos”.
La partida de Roascio, en plena conformación de los planteles Sub 16 y Sub 19, deja el legado de que la zona “Fray Bentos – Mercedes tiene mucho potencial” para seguir trabajándolo.
Aunque el proyecto recién arranca, Roascio no descarta que esta nueva conexión en Venezuela pueda servir como puente a futuro: “Sin duda que el nivel que han mostrado este año si lo logran sostener, mantener y logran seguir compitiendo, seguramente alguno pueda salir a tener una posibilidad como esta” siempre y cuando cumplan con ser mayores de edad para el fútbol extranjero.
El llamado de Venezuela y la conexión con el «Cacique»
Pasar de la gestión de formativas a integrar un Cuerpo Técnico de Primera División en el exterior es un salto «muy significativo», como se le planteó en la entrevista. Este será el cuarto país en el que Roascio trabaja, tras experiencias previas en Ecuador, México y Argentina (aunque las dos últimas centradas en coordinación de juveniles). “Tenía la necesidad de participar de un cuerpo técnico al fútbol élite, más o menos fue lo que yo proyectaba en mi carrera para la edad que tengo de vincularme rápido a un cuerpo técnico que pueda jugar a nivel internacional como el Táchira que va a jugar Copa Libertadores”.
El contacto y la posterior propuesta para unirse al cuerpo técnico se concretó a través de una conexión de alto nivel: Alexander «Cacique» Medina. “El contacto con Álvaro Recoba se dio por un tema de vínculo que él tiene una relación muy cercana con Alexander Medina, y el Cacique ha sido un entrenador que siempre me ha seguido en la carrera”.
Esta relación se forjó en el tiempo, desde que Roascio dirigió al hijo de Medina en Montevideo City Torque durante tres años y luego durante su vínculo cercano en Talleres de Córdoba. “Él siempre fue testigo del trabajo que hice en Torque”. “Medina es muy cercano a Recoba y me recomienda con él y así fue la vinculación con este grupo de trabajo que nos vamos a Venezuela», detalla el fraybentino.
Rol, desafíos y objetivos en el «Carrusel Aurinegro»
El Deportivo Táchira FC, conocido como el «Carrusel Aurinegro», es el club más grande de Venezuela, al ser el cuadro que tiene más ligas ganadas y esto conlleva una alta exigencia. Roascio asume su rol principal como Asistente de Álvaro, pero con un enfoque dual. Su labor inmediata incluye “llevar adelante lo que es el entrenamiento, parte de la metodología” y, fundamentalmente, “tener un fuerte vínculo con la cantera con el fútbol formativo del Táchira” La misión es “potenciar muchos chicos desde ahí y poderlos vincular al primer equipo, va a ser una de mi labor”.
Los desafíos son grandes y con un calendario apretado. Roascio viaja el 2 de diciembre y el equipo comenzará a entrenar el 8 de diciembre.
Los objetivos deportivos para la temporada 2025 son dos pilares: Avanzar en la CONMEBOL Libertadores: El equipo ya clasificó a la segunda fase de la Copa,
que comienza a mediados de enero. El gran objetivo es «pasar a la fase de grupo de la Libertadores para el 2026». “Táchira este año no lo consiguió y está obligado a salir campeón” sentenció Roascio.
A nivel personal, la motivación va más allá de lo económico y profesional: “Primero absorber mucho de la experiencia que tenga Álvaro como líder del grupo y luego toda la experiencia que me lleve jugar este tipo de competencias”.
En cuanto al fútbol venezolano, si bien no es la liga más vista del continente, Roascio la ve con potencial. “Ha crecido muchísimo desde la formativa” con participaciones en Mundiales Sub-17 y Sub-20. Destaca que es una liga atractiva por el estilo de juego, “muchos jugadores técnicos, son equipos que cuidan un poco más la pelota que el fútbol nuestro”. El desafío técnico será la mezcla de las necesidades del fútbol venezolano “con la característica del fútbol uruguayo, que es la que llevamos nosotros”.
El fraybentino Ramiro Roascio Galias parte hacia una nueva frontera, llevando consigo la tenacidad que lo hizo triunfar sin el camino fácil. Su viaje es la prueba de que el estudio, la perseverancia y la identidad en el trabajo pueden abrir las puertas de la élite global.
















